viernes, 27 de abril de 2012

Amaneciò y èl despertò,como todos los dìas,
tomò su cafè como de costumbre;
èl tenìa una rutina matinal,
que repetìa cotidianamente;
ya no recordaba cuanto tiempo hacìa,
que reiteraba lo mismo dìa a dìa;
lo primero que hacìa al despertar,
era encender un cigarrillo,
y fumar en la cama un rato;
luego se vestìa y arreglaba la cama;
luego iba a la cocina y ponìa la pava,
y mientras se calentaba en el fuego,
fumaba otro cigarrillo,
cuidando de que el agua no hirviera,
para que no se quemara el cafè;
no usaba colador de tela,
porque le gustaba bien negro,
usaba un colador bien fino,
preparaba una gran taza de cafè,
que terminarla le llevaba,
otros dos cigarrillos.
Cuando comenzaba a lavar la taza,
indefectiblemente ladraba la perra,
con la intenciòn de que la sacara,
un rato a pasear a la calle.
La consintiò como siempre,
y viò debajo de la puerta un sobre;
no estaba cerrado ni tenìa remitente,
y en el frente sòlo decìa...
"es de vida o muerte".
Le corriò un frìo por la espalda,
luego dudò que fuese para èl,
tal vez la echaron equivocadamente,
pero la frase lo hacìa responsable,
fuera para èl o para cualquiera.
Abriò el sobre y leyò la carta,
para su sorpresa era muy corta,
solamente tenìa una direcciòn.
Ni fecha ni hora,sòlo la direcciòn,
quedò perplejo por un momento,
se paseò por la puerta de calle,
fumando un rato pensativo,
luego hizo entrar la perra,
y se metiò en la casa.
Buscò en una guìa de calles la direcciòn,
quedaba bastante lejos,
por un momento se preguntò,
¿porquè me pasa esto?
luego el pensamiento cambiò,
¡sòlo a mì me puede pasar esto!
Estaba acostumbrado ya,
a que el destino lo golpeara duro,
fuè asì como tuvo que cerrar,
dos negocios,por el destino,
si eso que uno no puede cambiar,
normalmente lo llamaba el destino.
Buscò un bidòn en el garage,
luego tomò su campera de cuero,
y se fuè a comprar gasolina;
tenìa una moto que nunca usaba,
de hecho,tampoco tenìa licencia,
pero ahora la necesitaba.
Por un momento pensò en decirle a la policìa,
luego se diò cuenta que no sabìa nada.
Se preguntaba ¿cuànto tiempo tendrìa?,
¿cuànto habrìa estado el sobre allì?,
¿quièn estarìa en problemas?
¿porquè verse en ese lugar?
Vacilò hasta que estuvo de regreso,
luego un sentimiento detectivezco,
proveniente de la infancia,
lo inquietò lo suficiente,
como para tomar coraje,
y emprender el viaje.
Durante el viaje,paraba a menudo,
tanto màs a menudo,
cuanto màs se acercaba al lugar,
con el pretexto de mirar el mapa,
que se habìa trazado,
y aprovechaba para fumar,
estaba nervioso,ni los terminaba,
sòlo unas pitadas nada màs,
es que no sabìa en realidad,
con què se podìa encontrar.
Cuando llegò al lugar,
correspondìa a un galpòn de chapas,
con un inmenso portòn de chapas,
que estaba entreabierto.
No habìa nadie adentro,
prendiò un cigarrillo,
y recorriò el lugar un rato,
hasta dar con un panel con unas fotos,
y reconociò una en particular;
estaba èl con unos amigos,
la tomò y la guardò en la campera,
luego emprendiò el regreso a casa.
Se preguntaba ¿còmo no tenìa esa foto?
¿còmo llegò hasta allì?
¿eso era todo?¿habrìa esperado lo suficiente?
De cualquier modo ,por lo visto,
nadie estuvo viviendo en el lugar,
asì que no tenìa porquè haber un contacto;
lo que lo ponìa màs tranquilo,
estaba bien que todo hubiera salido asì,
sin mayores problemas;
si no fuera por la foto,
hubiera sido un viaje en vano;
pero el hecho de haberla encontrado,
corroboraba una cosa al menos,
que la carta estaba dirigida a èl.
Pero,se preguntaba a sì mismo,
¿què tendrìa que ver una carpinterìa abandonada,
con aquella fotografìa de sus amigos y èl?
Cuando llegò a la casa,
el telèfono estaba sonando,
atendiò ràpidamente la llamada,
era un amigo que lo invitaba,
al velorio de Cristina,
una de las personas de la foto.
Habìa muerto atropellada por un auto.
Se preguntaba ¿como podìa adivinarlo?
¿que deberìa haber hecho?
Hacìa veinte años que no la veìa,
de hecho no tenìa su telèfono,
tampoco su direcciòn,
nada podrìa haber hecho.
Se sentìa demasiado culpable,
asì que se disculpò por no poder ir.
Pasò el resto del dìa pensando,
¿Quièn lo supo antes?
¿Quièn enviò la carta?
¿La habrìan atropellado intencionalmente?
¿habrìa sido un homicidio?
No,eso serìa muy sencillo,
reparò por un momento,
todo era muy siniestro,
o al menos lo parecìa;
se sentìa como dentro de un juego,
un juego un poco macabro,
en el que alguien jugaba a ser,
el amo del destino,
y por algùn motivo que desconocìa,
lo hizo a èl parte del juego.
Estaba seguro que alguien querìa,
que supiera de èl,que lo averiguase.
Sì ,eso era todo,sin dudas.
A la mañana siguiente,
fuè a ver una vecina,Mercedes,
la prima de Cristina,
ella tambièn salìa en la foto,
le darìa el pèsame a ella,
ya que no conocìa la familia de Cristina;
hacìa años que no la veìa,
pero tan pronto la viese,
se habrìa sacado un peso de encima;
cuando llamò a la puerta,
rogaba que todo terminara ahì,
rogaba que todo fuera tan sòlo una pesadilla,
que todo fuera una broma pesada,
que acabaran dicièndole eso,
que sabìan que de chicos,
Cristina y èl se gustaban,
y le gastaron una broma.
Pero le dijeron que Mercedes estaba internada;
pensò que se habrìa descompesado,
por la noticia de Cristina,
tal vez ella no supiera nada de la broma,
asi que se fuè al hospital,
pero para cuando llegò estaba muerta.
Y regresò de nuevo a la casa.
Tomò la foto ràpidamente,
y corroborò su sospecha,
Mercedes tambièn estaba en la foto.
Se preguntaba ¿què era esto?
¿quien seguirìa en la lista?
Se la pasò todo el dìa pensando en eso.
Ahora sabìa que no eran necesarias màs cartas,
que no se solucionarìa con una larga vigilia,
esperando ver quien echaba la carta.
Asì que se tomò unos tragos,
para poder dormir bien,
y luego se fuè a la cama.
Todavìa existìa la posibilidad que fuese una broma,
y que lo de Mercedes sòlo fuera una coincidencia.
Al despertar siguiò la rutina de siempre,
Se fuè luego a la casa de Gustavo,
si no era una broma pesada,
èl seguro lo comprenderìa,
tenìa que importarle tambièn a èl,
porque el estaba en al foto,
pero lo que en realidad querìa,
era escuchar que todo era una broma;
pero cuando llegò a la casa,
lo recibiò la esposa,
y le diò la dolorosa noticia;
habìa chocado en el auto,
y muriò instantàneamente.
Ambos eran muy compinches de chicos,
èl era el ùnico que sabrìa si era una broma,
y de seguro se lo hubiera dicho,
entre risotadas sarcàsticas,
por un momento fantaseò con la idèa,
luego reaccionò y le diò el pèsame,
a la esposa de Gustavo,
que apenas si conocìa,
asì que fuè algo ràpido.
No sentìa pena,ni tristeza,
estaba comenzando a sentir temor,
ese era el sentimiento,
que en su interior prevalecìa.
Regresò a la casa abatido,
no necesitaba ver la foto de nuevo,
sòlo faltaba la hermana de Mercedes,y èl.
Era tarde pero igualmente decidiò,
ir a la casa de ella,
Sòlo se habìan visto de pasada,
en el barrio una que otra vez,
pero nunca habìa visitado su casa,
desde que ella se casò;
pero eso no serìa problema,
su marido tambièn era un viejo amigo,
y vivìan tan solo a unas cuadras.
Pero no habìa nadie en la casa.
Preguntò a una vecina,
y esta le dijo que estaban de velorio,
la mujer se resistiò a un asalto,
y le dispararon,muriò en el acto.
Enseguida pensò -Todos se van!!!
sólo quedaba él en la foto,
¿cuánto tiempo le quedaría?
Regresò a la casa,notò un sobre,
debajo de la puerta,
la carta sòlo tenìa una direcciòn,
fuè a buscarla ràpidamente,
Era una iglesia muy pequeña,
estaba abierta la puerta,
entrò y fuè directo al altar,
y viò una leyenda que decìa...
yo te espero